¿Dónde quedó nuestra lengua madre?
El cuerpo es el primer territorio. Lo habitamos antes que cualquier frontera, antes que cualquier ideología, antes que cualquier idioma aprendido. Somos cuerpos: carne viva, vibrante, vulnerable. Somos cuerpos que caminan, que sienten, que se enferman, que sanan, que dan vida y que mueren. Pero además —y esto es algo que nos ha costado recordar—, el cuerpo no es solo humano: también somos bacterias, virus, hongos, parásitos. Una multitud biológica que convive y se regula. Somos una comunidad viviente dentro de una comunidad viviente. Este principio —que la vida no es individual sino interdependiente— parece hoy una verdad olvidada. ¿En qué momento el mundo se desvió tanto? ¿Cuándo dejamos de respetar la vida, esa que brota desde lo más pequeño y se extiende hasta el universo? ¿Cuándo dejamos de pensar en el futuro, o acaso nunca lo hemos hecho realmente? Muchas personas apuntan al capitalismo como el origen del mal. Sin duda, este sistema económico ha mercantilizado todo: el tiempo, ...